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Aves tecnológicas al servicio de la conservación

Científicos marplatenses utilizan un dron para para sus campañas de investigación. El biólogo Nicolás Chiaradia nos cuenta los usos de esta tecnología, y su valor para el monitoreo de los ambientes y para llevar a cabo acciones de protección de los ecosistemas.

 

Por Agustín Casa / @Agustin_Casa

 

La comunidad científica ha incorporado nuevas herramientas a sus trabajos con el objetivo de alcanzar espacios inaccesibles para el ojo humano, tomar imágenes desde otras perspectivas y ampliar los registros de datos –tarea fundamental para el análisis y la toma de decisiones–.

Como un ojo de halcón, la lente del dron hace foco en aquello que la ciencia busca seguir de cerca y le aporta un volumen de información de gran valor para observar y evaluar el estado de los ambientes, su flora y su fauna. En simultáneo, desde lo alto ofrece panorámicas que coquetean con el arte y la divulgación.

Sus usos para la labor científica y la conservación de los ecosistemas son relevantes. Por un lado, es de gran utilidad para la realización de mapas de precisión, con una definición que puede ser hasta de centímetros y milímetros. También facilita la generación de modelos digitales de los lugares, es decir, mapas tridimensionales y georeferenciados. A su vez, las imágenes generadas con las cámaras de un dron permiten realizar censos de animales y seleccionar espacios adecuados para la toma de muestras.

Laguna de Mar Chiquita. 

“Los drones son tecnologías que nos permiten acceder a datos, imágenes y puntos de vista que antes nos eran ajenos o muy costosos. Las aplicaciones que tienen los drones son muy diversas y están relacionadas al tipo de equipo (tipo de dron, tipo de cámara y el procesamiento posterior de lo registrado)”, afirma en diálogo con Citecus Nicolás Chiaradia, doctor en Ciencias Biológicas que se desempeña como personal técnico del CONICET en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC).

El trabajo de Nicolás se basa en el uso de drones para tomar imágenes en diversos ambientes como médanos costeros, marismas, pastizales, lagunas continentales y litoral marino. Brinda apoyo en campañas científicas de distintos grupos del IIMyC. “Realizo censos de aves en diferentes ambientes (aves marinas, de pastizal, de humedales, etc.), hago muestreos de peces en lagunas continentales, arroyos y el litoral marino, realizo censos de plantas, tomo muestras de sedimentos de agua para realizar diferentes análisis, y participo de campañas para el seguimiento de experimentos en campo”, cuenta.

En los ambientes en que trabajan profesionales del IIMyC “se realizan investigaciones que van desde la ecología de aves, invertebrados, plantas, geomorfología, biogeografía, hidrología, ecología, parasitología, entre otros”. En este sentido, Chiaradia subraya: “Todas estas disciplinas abordan el ambiente desde diferentes enfoques y escalas. Una misma imagen del dron, gracias a la calidad y definición que tiene y con un procesamiento posterior, puede ser usada por los diferentes grupos de investigación y, a su vez, facilita la interdisciplina, ya que al ser usada por los diferentes grupos se pueden ver relaciones entre las distintas investigaciones”.

Barranco de la zona norte de Mar del Plata. 

Mapeo y modelos digitales

Respecto al valor de las aplicaciones del dron, el biólogo resalta la generación de mapas de precisión. “Nos permiten identificar especies vegetales reduciendo el esfuerzo de muestreo y ampliando las investigaciones a escalas mayores, que con métodos clásicos sería imposible. Hay que destacar que la información que obtenemos con el dron no reemplaza a los especialistas en el terreno, sino que los complementa y les permite una visión a una escala mayor. Estos mapas que se generan con las imágenes del dron se logran después de un procesamiento en el laboratorio de las fotos capturadas en el terreno, obteniéndose una imagen de varias hectáreas de tamaño con una definición de milímetros a centímetros. Además está georreferenciada, esto quiere decir que cualquier punto que tenga esta foto va a tener valores de latitud, longitud y altura”, explica.

En cuanto a los modelos digitales, Chiaradia comenta que con esos mapas pueden observar “cuencas de arroyos, morfología del terreno con definición de centrímetros, y ver la evolución en el tiempo, por ejemplo, con una combinación del mapa de precisión y de los modelos digitales de terreno podemos seguir el movimiento de un médano y ver cómo va cambiando la comunidad vegetal”.

Modelo digital de terreno que marca las alturas.

En esta línea, agrega: “Los investigadores pueden observar cómo se mueven diferentes especies en el ambiente mediante diferentes tecnologías. Los modelos digitales de terreno le permiten al investigador complementar esta información sumando el valor de altura y textura del terreno. También se pueden observar procesos erosivos en la orilla del mar, ríos, y lagunas”.

En relación a las ventajas de trabajar con esta tecnología, detalla: “Nos permite aumentar la escala de las investigaciones, reducir los costos de las imágenes, y controlar la periodicidad en la toma de datos, cosa que no podíamos hacer con las imágenes satelitales, que tienen periodicidades fijas que muchas veces no coinciden con la toma de datos. También permiten un mapeo de precisión y de mayor definición que lo que se obtiene con las imágenes satelitales. Los drones no reemplazan ni las imágenes satelitales ni el trabajo en terreno de los investigadores. Todo lo que obtenemos con el dron nos permite generar información a una escala intermedia que es fundamental para poder entender y estudiar los ambientes, principalmente los más degradados”.

Nicolás Chiaradia utiliza un dron para tomar imágenes de diversos ambientes. El biólogo participa en campañas científicas de distintos grupos del IIMyC.

La conservación en foco

En el IIMyC utilizan un dron que cuenta con una cámara RGB, con la cual toman imágenes aéreas, hacen videos de alta calidad y realizan los mapas de precisión y los modelos digitales de terreno. “También tenemos una cámara multiespectral NDVI, con la cual se puede ver, además del espectro de luz visible, la longitud de onda del infrarrojo cercano. Con este sensor podemos ver el estado de las plantas y si le falta tal o cual nutriente, o agua. Por el momento, utilizamos este sensor para comprender el estado de los pastizales naturales”, explica.

¿Por qué es importante el uso de drones para la conservación de los ambientes? “Con las imágenes del dron, podemos seguir en detalle el avance de una especie vegetal invasora, el impacto sobre un ambiente de especies animales exóticas o podemos seguir, en la escala de tiempo que el investigador disponga, los cambios en el ambiente y cómo se suceden. También nos permiten tener una idea de cómo se modifica un ambiente costero antes y después de una tormenta, de la intervención humana o de una crecida de un arroyo. Y se pueden realizar censos de aves u otros animales en lugares de difícil acceso”, responde.

Reserva Natural Faro Querandí.

El valor de la imagen

Chiaradia destaca que la fotografía permite hacer registros detallados, realizar comparaciones y observar si hay cambios en los ambientes. En tanto, comenta que “cuando se descubre una especie nueva o un nuevo registro de distribución de una especie animal o vegetal, la fotografía es fundamental y definitiva, es decir, sirve como un documento que da veracidad”.

“Las fotografías y los videos son herramientas importantes para la divulgación de la ciencia. Estoy convencido que no se puede cuidar lo que no se conoce y la fotografía es una herramienta muy fuerte de llegada, ya que, como se dice, una imagen vale más que mil palabras. Una buena fotografía puede concientizar sobre el desastre ambiental que están generando, los incendios forestales que se están produciendo en el país, por ejemplo, fomentar el ecoturismo o la preservación de cual o tal especie”, señala el biólogo y fotógrafo aficionado.

Laguna Nahuel Rucá.

Además de una herramienta de trabajo, la fotografía permite una mirada estética sobre la naturaleza: “La fotografía puede expresar un sentimiento o una visión de la naturaleza a través de la combinación de texturas y colores. Con el dron, al cambiar el punto de vista, podemos descubrir texturas o patrones que se encuentran presentes en el ambiente y que nos son ajenos a escala humana. Estas tomas tienen un gran valor artístico y ayudan a generar conciencia sobre la belleza y el alcance de un ambiente o el grado de impacto generado por el hombre”.

De la utilidad para la ciencia a la belleza de las imágenes y la generación de conciencia en la comunidad, los drones son herramientas de gran valor para la investigación y la divulgación, y permiten llevar adelante acciones para la conservación de los ambientes y los seres vivos.

Laguna Nahuel Rucá.

*Imágenes gentileza de Nicolás Chiaradia.

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