Noticias

¿Cómo la ciencia contribuye en el diagnóstico médico?

Para llegar a un diagnóstico médico, una persona atraviesa decenas de estudios clínicos y de imágenes. La mayoría depende de la lectura científica de un profesional de la medicina y otros requieren además de un aporte en conocimiento de otro tipo de profesionales.  El Laboratorio de Procesamiento Digital de Imágenes del ICYTE (CONICET, UNMDP) nuclea a científicos que contribuyen en ese sentido.

 

Juan Ignacio Pastore dirige el Laboratorio de Procesamiento Digital de Imágenes, junto con Virginia Ballarin, espacio que desarrolla investigaciones en el área desde 1991 siendo en la actualidad un grupo consolidado en el campo de las imágenes médicas. Este tipo de imágenes son utilizadas cotidianamente en rutinas clínicas para establecer un diagnóstico y escoger o controlar una acción terapéutica y provienen de diferentes fuentes, principalmente de Tomografía Axial Computada (TAC), Tomografía por Emisión de Positrones (PET) y por Emisión de Fotones (SPECT), Resonancia Magnética (RM), Ultrasonido (US), entre otras.

Juan Ignacio es licenciado en Ciencias Matemáticas y doctor en Ingeniería con orientación en Electrónica (Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Mar del Plata). Actualmente es investigador adjunto del CONICET con lugar de trabajo en el Instituto de Investigaciones Científicas y Tecnológicas en Electrónica (ICYTE, de CONICET y la UNMDP) y es profesor en la misma Facultad que lo vio egresar.

“A pesar de que estas imágenes brindan información sobre la morfología y el funcionamiento de nuestros órganos y tejidos, su interpretación objetiva y cuantitativa es una tarea aún difícil de realizar. Este problema es el que da origen a nuestras investigaciones ya que se requieren desarrollos teóricos y tecnológicos de nuevas técnicas de Procesamiento de Imágenes para extraer, con ayuda de la computadora, información clínica útil para el diagnóstico emulando a la capacidad de nuestro cerebro para realizar esta tarea, mejorando la precisión y la variabilidad intra e inter especialista”, explica Juan Ignacio.

Si bien el área de aplicación de este tipo de conocimiento se da mayoritariamente en las imágenes médicas, los desarrollos teóricos son factibles de ser aplicados en diversos campos, como la biometría y la vigilancia con aplicaciones en el reconocimiento del iris, la detección y reconocimiento de rostros, detección y clasificación de la acción humana y la detección del tráfico. Además, otro campo de acción es la agricultura: a través de imágenes multiespectrales se puede monitorear el estado de “salud” de un cultivo. “Así podríamos continuar dando un sin número de aplicaciones dado que, siempre que tengamos una imagen o un video nuestro objetivo será extraer de estas fuentes la información que el ojo humano muchas veces no ve o no puede discriminar facilitando el entendimiento de una escena”, afirma el investigador.

Juan Ignacio desarrolla sus tareas en el Laboratorio desde finales de 1998 cuando entró en contacto con las doctoras Emilce Moler y Virginia Ballarin. Al respecto, relata: “En ese momento estaba terminado mi segundo año de la carrera de Profesorado en Matemática por lo que los miedos y las preguntas eran muchas: ¿estaré capacitado para participar de un proyecto de investigación? ¿Cómo impactará el tiempo que debo dedicarle a este nuevo proyecto en mi formación de grado? Hoy, pasados más de 20 años, puedo decir que la decisión de afrontar el desafío fue muy acertada ya que me permitió encontrar mi vocación”.

La investigación que realizan en el Laboratorio comienza, en la mayoría de los casos, con un desarrollo teórico y su aplicación permite dar respuesta a diferentes problemas que van desde poder medir y cuantificar el crecimiento de un tejido alrededor de un implante en una imagen de Tomografía Computada; detectar, medir y cuantificar un tumor en imágenes proveniente de equipos médicos; cuantificar la motilidad espermática en muestras de semen de diferentes especies a partir de videos obtenidos por un microscopio; generar mapas de índices de vegetación a partir de las imágenes que proporcionan los satélites. Todas estas aplicaciones surgen por la interacción con equipos de distintas especialidades transfiriendo desarrollos tecnológicos. Sólo a modo ejemplo, con el Instituto de Genética Humana, junto al doctor Justo Zanier y la licenciada Celia Iudica desarrollaron distintos softwares para la determinación de la distribución espacial en imágenes fluorescentes de ADN para estudios de identificación humana. Por otro lado, y a pedido del Equipo Argentino de Antropología Forense (EEAF), desarrollaron técnicas de restauración de huellas dactilares para su posterior identificación por un perito. Otro ejemplo claro: se están llevando a cabo trabajos de caracterización de tejido óseo en individuos osteoporóticos para determinar parámetros que puedan ser cuantificados y sirvan como re-alimentación para el diseño de nuevos materiales para prótesis temporarias y permanentes.

“Esta actividad es muy gratificante, sobre todo cuando las investigaciones están relacionadas con el ámbito de la salud. Saber que una herramienta de ayuda al diagnóstico, que surgió a partir de una investigación en el Laboratorio, está siendo utilizada en una institución pública o privada, es siempre muy gratificante porque significa que lo que de forma silenciosa desarrollamos llega a quienes tiene que llegar”, concluye Juan Ignacio.

 
Fuente: Departamento de Comunicación CONICET Mar del Plata.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *