Entrevistas

Felipe Pigna: “El libro es un elemento inmortal”

El reconocido historiador y divulgador habló de su último libro Los cuentos del abuelo José, de las publicaciones en las cuales reconoce el papel de las mujeres en la historia, de cómo nació su pasión por la historia y de su gusto por el libro en formato papel.

 

Con la divulgación de la historia como objetivo, Felipe Pigna ha encarado diversos proyectos que van desde libros, programas de TV, columnas radiales y contenido web. Con sus charlas, recorre escuelas y eventos de distinto tipo en todo el país. En Mar del Plata, ya es un habitué con sus presentaciones de libros.

En el marco de sus visitas a Mar del Plata y Pinamar para hablar de su última publicación, Los cuentos del abuelo José (Planeta, 2019) en el ciclo Verano Planeta 2020, Pigna dialogó con el programa “El verano menos pensado” (domingos de 11 a 14 por Radio Mitre Mar del Plata). Durante la entrevista, el historiador se refirió a su flamante libro. “Los cuentos del abuelo José es un libro para chicos y no tan chicos. Son los cuentos que les contaba San Martín a sus nietas, a Mercedes y a Josefa, Pepita, en las noches de Francia. Tanto en París como en Grand Bourg y luego en Boulogne-sur-Mer”, describió.

Asimismo, Pigna señaló que “son relatos autobiográficos en muchos casos, de su vida, de sus batallas, de sus pensamientos, y también de sus lecturas”. En esta línea, agregó: “Habla del Quijote, de los libros de época que él leía con tanta pasión. Él era un gran lector. Pensemos que al Cruce de los Andes se lleva una biblioteca de 400 volúmenes y le leía en las noches de fogón a sus soldados, la mayoría analfabetos”. 

“Hay una recreación de esta vida en el exilio de San Martín a partir de 1830, cuando luego de su paso por Bélgica se instala definitivamente en París y ahí están sus nietas, una francesa y una argentina, y les va contando un poco la historia nuestra, las costumbres, las leyendas guaraníes. Es un recorrido por la vida de él en clave de cuento, con una intención humilde que volvamos al cuento nocturno, que es tan lindo y que tanto une a padres e hijos. Es un momento mágico”, sostuvo.

-¿Qué es lo que más te llamó la atención de estos relatos que contaba San Martín a sus nietas? 

-Algunas cosas muy lindas como detalles del Cruce. Hay un cuento que tiene que ver con un hecho real que fue El molinero Tejeda. Era un molinero al que, como tenía un telar, San Martín le encarga parte de la ropa para los soldados del Cruce. Y el molinero le cuenta que está inventando una máquina de volar que quiere poner a disposición del Ejército de los Andes. Era de alas al estilo Leonardo Da Vinci. Y San Martín le dice que tenga cuidado, que conoció a un tal Leonardo que le fue muy mal con ese invento. Tejeda igual lo intenta y se tira con esas alas desde su molino. Planea un momento, se cae y se quiebra las dos piernas. Por suerte, no muere. Pero es un como un símbolo de todo lo que dio el pueblo cuyano, desde el ingenio hasta los aportes de todo lo que tenían para el Cruce. Me pareció un hermoso relato que a las nietas en la ficción de este libro les encanta.

-Además de San Martín y Belgrano, hubo muchos otros que no son tan nombrados y también fueron héroes.

-Está el caso de Alberdi, un enorme olvidado. Fue el padre de la Constitución y un tipo que escribió cosas extraordinarias sobre el modelo económico y la forma de pensar el país. También hay algunos aspectos altamente interesantes de Sarmiento. Estamos hablando de dos personas polémicas. Y como todo polémico, quiere decir que algo hizo y algo escribió para despertar polémica. Sarmiento es polémico, pero altamente interesante. No hay por qué quedarse con todo Sarmiento. Uno puede criticar cosas de Sarmiento, que está bien criticarlas, y hay otras cosas que son bastante interesantes teniendo en cuenta el contexto en que las escribió.

-En varios de tus libros hacés foco en mujeres que fueron protagonistas de la historia. Por ejemplo, en 2018 publicaste los tomos I y II de Mujeres insolentes de la historia. ¿Creés que se reconoce el papel de las mujeres en la historia argentina?

-No se reconoce. Es un no reconocimiento. Por eso, me pareció tan interesante trabajar en estos libros. También con un enfoque infantojuvenil que surgió de mis visitas a escuelas. Las chicas y los chicos me preguntaban por qué no tenemos mujeres en los manuales. Y me pareció interesante contarles la vida de 58 mujeres muy diferentes, de distintas ideas y profesiones: poetas, médicas, periodistas, políticas, luchadoras de todo tipo. Gente que se resistió al modelo patriarcal de entonces. Ahí hablo de gente muy interesante como «Macacha» Güemes, Melchora Lemos, una empresaria productora de vino en el 1600, Cecilia Grierson, nuestra primera médica. Es un recorrido muy amplio. Por su puesto, Alfonsina Storni, una mujer maravillosa, valiente. Una poeta de una calidad extraordinaria que logró romper el círculo machista de la poesía porque ella es la primera mujer que ingresa a la peña del Tortoni, que era de hombres solamente, y es aceptada y reconocida. Justamente fueron los compañeros del Tortoni quienes financiaron el monumento a Alfonsina que está en Mar del Plata.

-Es muy importante este cambio de paradigma en el abordaje de la historia. ¿Qué fue lo que más te impresionó de estas historias?

-Me impresiona que son cosas que han estado ahí siempre y que no se han tenido en cuenta. No me considero el descubridor de la pólvora ni mucho menos, pero me sorprende porque estas cosas no fueron dichas, no fueron tenidas en cuenta cuando estuvieron siempre en los archivos, estuvieron a disposición. Evidentemente, había un afán de ocultamiento, particularmente en lo que estamos hablando de la historia de las mujeres, que siempre eran puestas en un segundo plano. Por suerte, nos vamos dando cuenta que no es así, que hemos tenido y tenemos mujeres extraordinarias en nuestro país y en el mundo.

-¿Qué valor le asignás al libro hoy en día en un mundo con tantas plataformas diferentes?

-Yo creo que el libro es un elemento inmortal. Me da esa impresión, porque independientemente de todo lo que tengamos de libros digitales, a mí me encanta el objeto libro. Es un fenómeno mundial, el libro sobrevive a pesar de todo. Está buenísimo el libro digital porque podés llevar diez mil libros en una tablet, una biblioteca completa, pero también es muy lindo el objeto papel. Es un objeto que podés subrayar, es un elemento que no necesita recargarse y que lo llevás a todos lados. Lo lindo del libro es intervenirlo, como se dice con las obras de arte: marcarlo, subrayarlo, anotar qué impresión te causa. En un momento, de acuerdo a tu estado de ánimo, una frase te puede despertar un comentario que tiene que ver con ese momento de tu vida irrepetible, y por qué esa frase te pegó en ese momento, y queda registrado en el libro. El libro es un hermoso objeto y creo que tiene mucho futuro.

-¿Cómo trabajás la relación entre la historia y la narración de la historia?

-En el caso de Los cuentos del abuelo José fue muy lindo porque me permití un poco de ficción. Si bien todo lo que se cuenta es real, ficcionalicé un poco cómo era el vínculo entre el abuelo y sus nietas, y puse un poco de diálogo y un poco humor. A los chicos les encantó y cuando vamos a las escuelas me preguntan mucho sobre las nietas de San Martín. Estuvo buena esa experiencia.

-¿Cuál es la relación entre la narración histórica y la narración de ficción?

-Una novela histórica no tiene ninguna obligación de contar la verdad. Sí me parece que está bueno que la novela histórica tenga rigor en cuanto a la construcción de época, a los personajes. Pero sabemos que una novela histórica puede inventar situaciones que no sucedieron porque es una novela. En cambio, la narrativa histórica no puede hacer eso. En un libro de ensayos, como La voz del gran jefe o el de Belgrano, yo no puedo cambiar las cosas o novelarlas. Alejandro Dumas decía: «Lo que no se sabe, se inventa». No, eso no está permitido a los historiadores y yo, por supuesto, no lo hago.

-¿Cuándo empezaste a interesarte en la historia?

-Mi viejo era un tipo de contar anécdotas y de invitar gente a casa. Era gerente de SADAIC y traía espectáculos a Mercedes y a Azul, donde nos mudamos. Venía gente como Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Ariel Ramírez, Eduardo Falú. Era extraordinario. Estaba hasta la madrugada escuchando la historia de La Pomeña o cómo nació tal zamba. Después, me fueron regalando algunos libros, era la época de oro de la historieta: D´artagnan, El Capitán Toñito. Y luego tomé la decisión y definí un poco la vocación en la secundaria cuando tuve una profesora excelente en quinto año. Siempre me gustó desde chico. No te digo que era un fanático, porque como cualquier pibe jugaba a la pelota, pero la historia me tiraba un poco.

En el marco de esta visita a la ciudad, el Honorable Concejo Deliberante del Partido de General Pueyrredón reconoció a Felipe Pigna como Visitante Notable de Mar del Plata, quien presentó en esta localidad sus publicaciones por decimosexta vez consecutiva.


2020, año belgraniano

Pigna ha dedicado varias de sus publicaciones a próceres como San Martín y Belgrano. En relación al creador de la bandera argentina, indicó: “Fue economista, periodista. Fue un tipo extraordinariamente lúcido que promovió la agricultura y la industria en nuestro país. Se ocupó de temas de género. Es una de las primeras personas que habla de los derechos de la mujer, mucho antes de la Revolución de Mayo. Él escribe un artículo en 1795 sobre la igualdad del hombre y la mujer en un contexto mundial tremendamente adverso. En plena Revolución francesa, Olympe de Gouges, una mujer parisina, presenta la petición de los derechos de la mujer y la ciudadana porque entendía que los derechos del hombre eran para los varones. La mandan a la guillotina en 1794. Y él en 1795 escribe un artículo innovador sobre los derechos al estudio, al acceso a todos los niveles de cultura por parte de la mujer”.

“Se ha decretado el 2020 como el año belgraniano porque hay dos fechas que tienen que ver con él: los 250 años del nacimiento y los 200 de la muerte. Se va a conmemorar en todo el país y me parece buenísimo que sea así”, destacó. 


Foto: Editorial Perfil.

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