Entrevistas

Ivermectina: un fármaco que podría inhibir la replicación del COVID-19

Un estudio recientemente publicado en la Revista Antiviral Research revela que la ivermectina (una droga antiparasitaria) es un inhibidor del virus causante COVID-19.

 

Científicos del Biomedicine Discovery Institute (BDI) han demostrado que una sola dosis del medicamento Ivermectina, podría detener el crecimiento del virus SARS-CoV-2 en condiciones de laboratorio. Los siguientes pasos son determinar la dosis correcta para garantizar que la misma pueda tratar eficazmente el virus y que sean niveles seguros para los humanos.

El Doctor Carlos Lanusse, Director del Centro de Investigaciones Veterinarias de Tandil (CIVETAN, CONICET, UNCPBA, CICPBA) y Profesor titular de Farmacología Veterinaria de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNCPBA explica la importancia de la ivermectina, su uso en medicina veterinaria, la proyección de este fármaco en medicina humana y el desafío científico que enfrenta la sociedad en tiempos de pandemia.

-¿Qué es la ivermectina y para qué se usa habitualmente?

La ivermectina fue desarrollada para su uso en medicina veterinaria y fue lanzada al mercado en la década de los ’80. Desde entonces se ha convertido en la droga más vendida en la historia de la medicina veterinaria dado su potente acción contra parásitos internos, como los gusanos redondos; y externos, como garrapatas, piojos y ácaros de sarna. La introducción de este fármaco fue un punto de inflexión en la historia de la terapéutica en salud animal, por su condición para neutralizar las diferentes variantes de parásitos. En el CIVETAN, el Dr. Adrián Lifschitz, investigador principal del CONICET, es quien ha realizado una importante contribución en la disciplina de la Farmacología Veterinaria específicamente en el campo de las drogas antiparasitarias.

-¿El fármaco Ivermectina se está posicionando como un viejo medicamento para un nuevo problema?

A nivel mundial se trabaja en el reposicionamiento de viejas drogas para nuevos usos. Esto se debe a los altos costos que implica el desarrollo y la aprobación de nuevas moléculas para introducir en el mercado, tanto en el mundo veterinario, agrónomo o humano. En este contexto, se empezó a estudiar el potencial de la ivermectina en otros usos, más precisamente en la medicina humana. Este fármaco contribuyó a combatir la oncocercosis, también conocida como «ceguera de los ríos», y la filariasis linfática, que afectan a millones de personas en diferentes regiones del mundo. Cabe destacar, además, que en los últimos diez años se estudió el potencial de la ivermectina como antiviral. Hay varios trabajos previos que la posicionan como un fármaco capaz de inhibir la replicación de varios virus a concentraciones elevadas. A partir de estos trabajos preliminares, un grupo de científicos australianos, han demostrado que una sola dosis del medicamento Ivermectina podría inhibir rápidamente el crecimiento COVID en condiciones de laboratorio, esto es sin un animal de por medio.

-En medicina humana, ¿cómo sería el uso de este fármaco?

La ivermectina tiene la particularidad de que se puede preparar bajo la forma farmacéutica que uno requiera, se puede hacer por vía oral, administrar por vía inyectable, o administrar por vía tópica. En medicina humana, por una cuestión de practicidad se utiliza en forma de comprimidos, esto ya está disponible en el mercado. Esto sería una ventaja para intentar un tratamiento sobre el COVID-19 porque ya está formulada y aprobada, lo que tenemos que descubrir es que cantidad de dosis y por cuántos días habría que suministrarla para tener un efecto al menos similar al que se dio en condiciones de laboratorio.

-¿Cuál es el gran desafío científico en este momento?

Desde el CIVETAN trabajamos en fármacos de uso veterinario y el potencial que tiene para usarse en distintos aspectos de la medicina humana. Tenemos muchos años de trabajo con la ivermectina y todos los agentes químicos cercanos. Conocemos de la ivermectina cómo ingresa al organismo, cómo pasa de la sangre a los tejidos, cómo se concentran en algunos tejidos, cómo la elimina el hígado, y por que vía se elimina.  La conocemos muchísimo a la droga enfrentando parásitos, pero no la conocemos enfrentando un virus en el organismo. El desafío es poder encontrar una dosis para tratar un paciente enfermo con COVID-19 que sea capaz de lograr concentraciones en el tracto respiratorio para que puede inhibir esa replicación del virus, sin que eso sea tóxico para el paciente que recibe el tratamiento. Además, el investigador aclaró: Tenemos una ventaja relativa muy importante que es que la droga ya existe y tiene una formulación para uso humano.

-¿Cómo enfrentan este desafío desde nuestro país?

Hemos conformado un consorcio multidisciplinario con investigadores del CIVETAN, de la Fundación Mundo Sano y la Universidad Nacional de Salta. Tanto la fundación anteriormente mencionada como los investigadores del CONICET Alejandro Krolewiecki y Ruben Cimino, pertenecientes al Instituto de Investigaciones de Enfermedades Tropicales de la Universidad Nacional de Salta, aportan un antecedente clave ya que han trabajado en la aplicación de la ivermectina para el control de parásitos en adultos y niños. Entre todos los colegas comenzamos a analizar la posibilidad de trabajar en el diseño y aprobación de ensayos que permitan evaluar el efecto de este fármaco en pacientes infectados con coronavirus.

Por Yesica Etcheverry /CONICET Tandil.

Foto: gentileza del investigador.

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