Educación

La enseñanza de las ciencias, una práctica transformadora

María Basilisa García es doctora en Educación Científica y autora del libro Ciencia, enseñanza y aprendizaje (EUDEM, 2020). En diálogo con Citecus, la especialista habló de la importancia de enseñar ciencia en todos los niveles educativos, del papel de la educación y de los desafíos del rol docente.

 

Por Agustín Casa / @Agustin_Casa

“¿Cuántos de nosotros y nosotras, apasionados por la ciencia, muchas veces hemos sentido aburrimiento en las aulas, que hay cosas que se aprenden sin sentido, que no sacamos el verdadero potencial a las clases de ciencias?, se preguntó María Basilisa García en relación a la práctica docente y la enseñanza de la ciencia. Esa inquietud, esa preocupación, dio paso a un trabajo detallado sobre ciencia y educación en el ámbito universitario: Ciencia, enseñanza y aprendizaje (EUDEM, 2020).

García es la autora principal del libro. Es doctora en Educación Científica por la Universidad Autónoma de Madrid, ingeniera química y docente. Además, es subsecretaria de Programación Académica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Desde hace más de dos décadas que forma profesionales e investiga en el área de la enseñanza de la ciencia.

Siempre tuve la preocupación por buscar las razones por las que la abundante información recolectada por la investigación en la enseñanza de las ciencias en las últimas décadas se ve poco reflejada en las aulas universitarias”, reconoce

En esa línea, la profesora e investigadora destaca: “Como resultado preliminar de esa búsqueda pude ver que, si bien hay múltiples factores que explican esta situación, sin dudas uno muy relevante es la falta de atención a las concepciones que los docentes tienen sobre la ciencia, su enseñanza y aprendizaje y que, en general, no son del todo conscientes de ellas”. 

Frente al frenético avance de la ciencia y la tecnología, la autora sostiene que la educación debe acompañar ese proceso: “Las prioridades y temáticas del conocimiento científico van cambiando y creciendo vertiginosamente en las últimas décadas y esta área tan dinámica requiere ser acompañada por verdaderos cambios en su enseñanza que los reflejen y acompañen. Los impactos de la ciencia y la tecnología son cada vez más grandes y debemos formar ciudadanos críticos de esos avances, que puedan interpelar esos cambios, y para ello se requiere estudiantes capaces de transformar la abundante información disponible en conocimiento entendido en este sentido”.

educación y ciencia

En este marco, en diálogo con Citecus, García detalla el valor del aprendizaje de las ciencias, reflexiona sobre los retos de la práctica docente en la actualidad y describe los aportes del libro. 

-¿Cuán importante es el aprendizaje de las ciencias en los distintos niveles educativos?

-La importancia radica en que vivimos en un mundo donde los avances de la ciencia y la tecnología son agigantados y sus impactos en la vida individual y social son cada vez más importantes. Asumir que esta sociedad requiere de la participación de las mayorías en las decisiones fundamentales sobre los destinos de la misma –qué producimos y cómo se distribuye, el uso de la tierra, cómo nos alimentamos, qué educación necesitamos, etc–, implica reconocer la necesidad de una alfabetización científica y tecnológica. Esto alude a una educación científica generalizada, no sólo respecto a modelos científicos y teorías estructurantes que explican fenómenos, también sobre los modos de hacer ciencia y producir conocimiento científico. Sin ir más lejos, la pandemia por Covid-19 evidencia esta situación: una enfermedad que no emerge y se multiplica mágicamente, sino que tiene vinculaciones con las formas globalizadas de la sociedad, y que para enfrentarla necesita de una ciudadanía consciente de los riesgos y complejidades que la atraviesan.  

Desde pequeños, mostramos la inquietud por explicar los fenómenos que nos rodean. El rol de la educación es potenciar esa curiosidad, desarrollar habilidades cognitivas vinculadas a la ciencia y dar herramientas a las personas para tomar posición e intervenir en las decisiones fundamentales. En la universidad se forman investigadores y profesionales que en su labor van a tener un compromiso con la sociedad en la que viven. Es necesario entonces aprender ciencias desde una mirada que integre los saberes disciplinares con una visión filosófica que complejice la naturaleza de las ciencias y permita una mirada crítica sobre la producción y validación de conocimientos. Con respecto a la formación de profesores, esta meta es aún más destacable, ya que estos futuros docentes van a ser multiplicadores de la educación científica esperada para toda la población.

La importancia de aprender ciencia en todos los niveles educativos, y hacerlo de determinada manera, es una posición respecto a la humanidad misma: no debemos ser meros espectadores y reproductores de la “realidad” que se nos presenta como tal, debemos ser protagonistas activos de la misma y transformarla.

-¿Cuáles son los desafíos de la enseñanza de la ciencia? 

-Los desafíos se vinculan con romper con una tradición de enseñanza que equipara la ciencia a un cúmulo de información dada por verdadera. Una enseñanza que se limita a transmitir conocimientos estáticos, pretendiendo que el estudiante pueda reproducirlos con exactitud. Esto no sólo aburre –a estudiantes y docentes–, sino que es poco útil. Se hace necesario abordar una visión de ciencia más genuina, asumida como actividad humana y atravesada de múltiples tensiones. Utilizar la historia y la epistemología como poderosas herramientas para ayudarnos a complejizar la naturaleza de la ciencia y sus productos, verla más cerca, asumir un compromiso hacia ella en tanto ciudadanos y ciudadanas. La enseñanza de las ciencias tiene el enorme desafío de revolucionar sus aulas para que la ciencia deje de ser esa “cosa” lejana, realizada y pensada por una “élite de genios solitarios” a los que depositamos nuestra confianza, por inteligentes y “especiales”. Que se pongan en movimiento las nuevas preguntas, la duda, el error, la indagación del mundo. 

Una dificultad importante en este camino es que existen concepciones a nivel social y, en particular, en los profesores sobre qué son la ciencia, el aprendizaje y la enseñanza, que se enmarcan en visiones más tradicionales que no son compatibles para avanzar en una nueva enseñanza de las ciencias. Son creencias formadas a lo largo de toda la vida, muchas en forma implícita, sobre lo que es el conocimiento científico (una verdad absoluta), su forma de producirlo (un método infalible), la manera de enseñarlo (transmitir conceptos científicos) y aprenderlo (reproducir esos conceptos tal cual se presentan). Cuando pensamos en avanzar hacia una nueva educación científica, estas creencias o concepciones son desafíos a enfrentar. 

Una de las cuestiones que debemos atender para superar estos obstáculos es el desarrollo de la profesión docente como tal, desde la formación de profesores en el grado en adelante. Un desarrollo profesional que no se quede entre las paredes de la disciplina específica, en el conocimiento académico en sí, en lo que cada docente pueda hacer en su aula particular, sino que avance hacia un paradigma que incluya la pedagogía, la didáctica de las ciencias, la psicología, la filosofía y la historia de las ciencias. Un proceso de formación en el que se logre explicitar y trabajar sobre estas concepciones de ciencia, enseñanza y aprendizaje, para eventualmente modificarlas (o, por lo menos, ser conscientes de su existencia para visibilizarlas como un obstáculo que puede interferir en las innovaciones áulicas). Este nuevo camino implica un arduo trabajo colectivo, reflexivo, muchas veces de tensión en función de nuestra historia como estudiantes y las prácticas tradicionales a las que fuimos expuestos en las instituciones educativas. Un camino que requiere la conceptualización de los docentes no como agentes reproductivos de lineamientos educativos externos, sino como los trabajadores y profesionales que hacemos y protagonizamos esa enseñanza.

-En tiempos en los que los jóvenes reciben mucha información diariamente, ¿de qué manera se puede, desde la enseñanza, acercar y atraer a los estudiantes a la ciencia?

-Esa abundante información no necesariamente es conocimiento. El conocimiento implica habilidades para intervenir, seleccionar y gestionar toda esa información, adoptando posturas fundamentadas y tomando decisiones. Los estudiantes se acercan, como todo, a aquello que los motiva. La motivación se relaciona con sus necesidades e inquietudes y con actividades donde se sientan protagonistas de desafíos a los que pueden responder. Es por ello que las actividades de laboratorio, los proyectos escolares, las salidas de campo y cuestiones por el estilo pueden entusiasmar. No se trata sólo de algo nuevo, o de algo práctico, se trata de ser protagonistas, hacedores en experiencias educativas donde se socializa y se trabaja creativamente con los conocimientos científicos. 

Desde la enseñanza, podemos diseñar oportunidades de aprendizaje para lograr estas cuestiones. Que los contenidos no sean ya rectores de nuestra materia, que sean excusas, medios, para abordar situaciones problemáticas que puedan sentirse como tal por parte de los estudiantes y que perciban la posibilidad de lograr el desafío, no en forma individual, sino en conjunto con su grupo o clase. El trabajo con estudios de caso relacionados a problemáticas sociocientíficas (Covid-19, alimentos transgénicos, clonación), las producciones creativas para trabajar temáticas sentidas (videos de difusión de cuestiones ambientales, carteleras con temáticas ESI, podcast sobre las mujeres y la ciencia), los proyectos escolares transdisciplinares (las huertas escolares, la ESI, pequeñas investigaciones vinculadas a problemáticas ambientales de la comunidad) son sólo algunos ejemplos donde, si logramos el protagonismo del estudiante en el mismo y la apropiación de los objetivos de aprendizaje, estaremos consiguiendo mostrar que las ciencias siempre estuvieron cerca.  Esto, por supuesto, implica asumir una determinada mirada de la ciencia y la educación científica. Una concepción más constructivista, transformadora, nos daría luz de cómo avanzar en este proceso. 

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-¿Hay puntos de contacto entre la divulgación y la enseñanza de las ciencias? 

-La divulgación es difusión y promoción de ideas, curiosidades, teorías científicas, a la población en general. Debe ser llamativa y accesible para que logre masividad. Los temas relacionados a la divulgación científica son aquellos que pueden generar interés y curiosidad. 

La enseñanza de la ciencia implica la planificación y ejecución de situaciones de aprendizaje, permanentemente se debe retroalimentar de los resultados obtenidos, se preocupa por valorar los logros alcanzados en forma diferencial por parte de los estudiantes en contextos situados. Sobre todo, no se trata de acercar conocimiento, se trata de formar conocimiento, junto a los modos de hacer en ciencia (procedimientos). ¿Cuáles conocimientos? La enseñanza de las ciencias siempre implica un recorte de temas, definido en función de un proyecto educativo y una intencionalidad pedagógica. En términos generales, se puede decir que la enseñanza de las ciencias trabaja sobre los temas que fueron considerados como fundamentales desde una determinada mirada político-pedagógica, establecida en un currículo escolar. Por ello, es que no está libre de tensiones y de permanentes decisiones que existen desde los ministerios hasta cada clase concreta a desarrollar. Enseñar ciencias es, ante todo, formar un saber-hacer basado en habilidades de pensamiento científicas.    

-¿Creés que este libro puede funcionar como una herramienta para construir nuevos modos de enseñar ciencia?

-Este libro sintetiza el trabajo de muchos años en el Grupo de Investigación en Educación Científica de la UNMdP. Fue escrito pensando en que las y los docentes universitarios puedan comprender algunos aportes importantes de la Didáctica de las Ciencias y la investigación educativa en general, para que luego los ayude a reflexionar sobre sus propias concepciones sobre la ciencia y la enseñanza.  Queda un poco “grande” decir que ayudaremos con este libro a construir nuevos modos de enseñar ciencia, pero sí estamos convencidas de que puede abrir algunas puertas, generar preguntas, ayudar a reanalizar las tensiones y contradicciones que muchos docentes universitarios sentimos al dar clases, a la luz de los conocimientos generados desde la investigación educativa. Es decir, puede ayudar a los docentes “inquietos” dando algunas pistas de por dónde buscar y profundizar para mejorar su práctica educativa en forma innovadora.

Por otro lado, en el campo de la Didáctica de las Ciencias, es un material accesible y sintetizador de la investigación educativa sobre el pensamiento del profesor y sus concepciones epistemológicas, y sobre la enseñanza y el aprendizaje, por lo que puede ser útil particularmente para trabajar en la formación docente continua.

El libro Ciencia, enseñanza y aprendizaje está disponible de forma gratuita en formato digital. Pueden descargarlo en el siguiente enlace: https://bit.ly/3kmn1KE

 

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Las calles de Mar del Plata y su historia

Correr con la mente

 

 

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