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Sat Duino, el picosatélite desarrollado por alumnos de Mar del Plata

Nueve estudiantes de la EEST N° 5 llevan adelante un proyecto que surgió con fines pedagógicos y, como señala el profesor Alejandro Cordero, podría generar impacto social a través de las comunicaciones y brindar servicios al sector agropecuario.

 

Por Agustín Casa

Nueve alumnos de la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°5 “Amancio Williams” de Mar del Plata iniciaron este año el desarrollo del Sat Duino, el primer picosátelite de Sudamérica. Lo que comenzó como un proyecto de la materia Electrónica aplicada rápidamente se transformó en un proyecto institucional que se estima que se prolongue durante al menos cinco años.

Los picosatélites y los nanosatélites pertenecen al grupo de los satélites con forma de cubo (CubeSat). A su vez, dentro del grupo de picosatélites existe una categoría llamada PocketQube a la cual pertenece el Sat Duino. Según estándares mundiales, los PocketQube son satélites del tamaño de un cubo mágico, ya que cada una de sus dimensiones mide 5 centímetros, y pesan cerca de 250 gramos. Se diferencian de los nanosatélites dado que estos miden el doble (10 centímetros) y pueden pesar hasta 1 kilogramo. 

El desarrollo del Sat Duino, que surgió como proyecto pedagógico, prevé un gran impacto social debido a sus principales aplicaciones: una vinculada a la democratización de las comunicaciones a través de “internet de las cosas” (IOT, según sus siglas en inglés) y otra relacionada a brindar soporte tecnológico al sector agropecuario en regiones sin conectividad 3G.

El proyecto comenzó en marzo con los alumnos de 7° año, en la materia Electrónica aplicada, por iniciativa del docente Alejandro Cordero (máster en Educación, licenciado en Cs. de la Educación, profesor en disciplinas técnicas y técnico electrónico). Fue impulsado a partir de la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) con el objetivo de que los estudiantes cambiaran “la forma de ver el análisis de la resolución de problemas”. 

En diálogo con Citecus, el docente señaló que “empezó siendo un proyecto de 7° año, pero trascendió tanto que se sumaron chicos de 5° y 6°, que van a permitir la continuidad pedagógica, para poder seguir con el proyecto el año que viene”. Actualmente, el proyecto es llevado adelante por seis alumnos de 7°, dos de 6° y uno de 5°, acompañados por los docentes Alejandro Cordero y Juan Mercadín. Como señala el sitio web del proyecto, los alumnos que participan de este desarrollo tecnológico son Luca Uriarte, Lucas Ricardo, Joaquín Pollio, Mateo Pascual, Sergio Carrasco, Iván Mellina Bares Petcoff, Thomas Martín, Byron Lembo y Máximo Magnani.

Sobre el inicio del proyecto, Cordero recordó: “En 7° año los chicos aplican todo el conocimiento adquirido a lo largo del trayecto. Este proyecto englobaba todo el aprendizaje realizado y más. Empezamos a descubrir que no sabíamos nada y fuimos aprendiendo tecnología aeroespacial, nos introdujimos un poco más en el área de tecnología aeroespacial electrónica, y empezamos el desarrollo en la forma pautada y trabajando en forma desmesurada. Sabíamos que el proyecto lo ameritaba”.

Sobre la dificultad para fabricar el dispositivo, indicó: “Generalmente a nivel mundial quienes se dedican a la fabricación de estos satélites empiezan como amateurs, no son especialistas. Cuando vi esas características dije no somos especialistas, no somos ingenieros, pero tenemos los conocimientos necesarios como para poder hacerlo. Así fue como empezamos a indagar». Cordero averiguó y descubrió que “nadie lo había hecho en Sudamérica”, lo que marca la originalidad del proyecto para la región

Por otra parte, advirtió que si bien el proyecto tenía un tiempo de ejecución que se extendía a lo largo de todo el ciclo lectivo, algunos colegas demandaban avances poco tiempo después de iniciados los trabajos. “Tuvimos que acelerar y lo tuvimos terminado en agosto. Nos aceleraron los tiempos y necesitábamos también demostrar eso para conseguir financiamiento”, agregó.

En esa línea, el profesor sostuvo que no contaban con recursos y destacó la importancia de la arista económica para el desarrollo del picosatélite: “Es un proyecto de bajo costo, pero no quiere decir que sea nulo. Yo preveía un gasto no mayor a 5 mil dólares. Es un montón de plata, pero no es intangible. Y lo pudimos ejecutar con menos de la mitad de ese presupuesto. A través de donaciones de bonos, de parte de la provincia, de senadores y de diputados que colaboraron económicamente, pudimos llevar a cabo el proyecto. El presupuesto rondó los 4 mil dólares».

En tanto, Cordero aseguró que el proyecto debía cumplir dos funciones primordiales: que sea de bajo costo y que tenga un alto impacto social. En este sentido, hizo referencia a la importancia de sus aplicaciones: “Queremos democratizar las comunicaciones de internet de las cosas (IOT). Es un internet que en el futuro va a marcar la historia de la vida de los sensores y los componentes que nosotros compremos. En un futuro todo va a venir con sensores IOT, los tractores, los camiones, etc.”. “La idea es que esta tecnología sirva para la utilización de este tipo de sensores que permitan así monitorearlos en cualquier parte del mundo, en nuestro país más que nada en los sectores donde no hay comunicaciones”, añadió.

En paralelo, la otra aplicación brindaría beneficios al sector agropecuario. “Podemos hacer trackeo de ganado, monitoreo de silo bolsa, monitoreo de zonas de riego. Por ejemplo, en lugares donde no hay 3G», comentó y aclaró: “Lo que nosotros vamos a brindar son las comunicaciones para ese hacer”.

En septiembre, el equipo participó del 3° Workshop PocketQube en Escocia. “La experiencia en Escocia fue espectacular. El 90 % de los chicos no había salido nunca de Mar del Plata. El docente que me acompañó y los chicos no habían viajado nunca en avión. Fue una locura desde irnos hasta cuando llegamos, conocer otra cultura. Ahí entendieron por qué les hacía hincapié en el inglés. Cuando empezamos con este proyecto les dije que lo más importante era el inglés, después venía todo lo demás y entendieron por qué fue así. De hecho, allá si no sabían inglés, no se iban a poder relacionar. Por suerte había chicos que tenían buen manejo de inglés, pero otros no. Y tuvieron que empezar a desenvolverse. Así y todo les fue muy bien. Estuvieron en la universidad de Glasgow. Conocieron laboratorios, lugares, personas, especialistas, cosas que los sorprendieron para bien. Yo creo que este viaje les cambió la vida”, relató Cordero.

Sobre el compañerismo en pos de alcanzar los objetivos, el profesor remarcó: “Han estado días sin dormir antes de viajar a Escocia para terminar el proyecto juntos. Esto tiene muchos niveles de aprendizaje, no solamente la parte académica, la parte humana fue el aprendizaje más grande para todos».

Recientemente, el equipo docente y los alumnos fueron reconocidos con el primer puesto del premio Docentes Innovadores, que entrega el Estado nacional, y distingue a proyectos que involucran la apropiación creativa de las TIC. “Fue una caricia al alma para todos por lo que se hizo por largo tiempo. Hemos dejado tiempo de nuestra familia, ellos también, para dedicarle a este proyecto”, confesó.

El futuro del Sat Duino y nuevos picosatélites

Después de participar de diferentes ferias y eventos, el Sat Duino tiene fecha tentativa de lanzamiento a la órbita baja de la Tierra para finales de 2021 o principios de 2022 y se espera que orbite por zonas de la Argentina y países limítrofes. Si bien el proyecto tiene una extensión cercana a los cinco años, el picosatélite tiene una durabilidad aproximada de un año y medio en órbita.

Por otro lado, Cordero adelantó que se reunirán con autoridades de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) a quienes propondrá dos proyectos. Uno vinculado a la inclusión del Sat Duino durante el lanzamiento de un satélite que la CONAE tiene previsto lanzar en 2022. “Sería usarlo como flete, algo que sería gratuito y que no les cuesta nada porque es un espacio mínimo el que necesitamos”, afirmó.

Además, Cordero prevé dar forma el año que viene a un proyecto federal para el desarrollo de 23 picosatélites, uno por provincia. “Es una articulación propia. Es un trabajo que está fuera de la escuela. Usamos la escuela como articulación para que los chicos trabajen. También estoy buscando financiamiento privado”, detalló.

Mientras tanto, los alumnos de la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°5 de Mar del Plata tienen su prototipo del Sat Duino con el que continuarán trabajando sus compañeros de 6° y 5° año en los próximos ciclos lectivos. Un dispositivo desarrollado en un colegio estatal, público y gratuito, que partió desde la materia de Electrónica aplicada y se convirtió en un proyecto institucional.

 

 

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