Entrevistas

Un antisuero podría prevenir el desarrollo del síndrome urémico hemolítico (SUH)

El estudio es dirigido por Fernando Golbaum (doctor en Bioquímica). Según la OMS, Argentina tiene la mayor incidencia mundial de SUH en menores de 5 años. La enfermedad aún no tiene tratamiento disponible en el mundo.

 

Un grupo de investigadores del CONICET junto a la empresa biotecnológica Inmunova desarrollan un antisuero que evitaría la progresión del síndrome urémico hemolítico (SUH). El proyecto se encuentra en la Fase II/III de ensayos clínicos en distintos hospitales del país y, de pasar esta etapa, podría convertirse en el primer tratamiento del mundo para prevenir esta enfermedad.

El SUH se produce comúnmente por ingerir alimentos contaminados con la bacteria Escherichia coli. Esta bacteria produce la toxina Shiga (STEC), la cual genera consecuencias en el organismo. La enfermedad es conocida como el “mal de las hamburguesas”, dado que la bacteria suele quedar en la superficie de la carne picada y por ello es fundamental que las hamburguesas estén completamente cocidas.

El proyecto que busca generar un tratamiento para esta enfermedad es liderado por Fernando Goldbaum (doctor en Bioquímica), quien este año fue distinguido con el Premio Jorge Sabato 2018, entregado por el Estado argentino y que reconoce a investigadores con un notable historial en transferencia y desarrollos tecnológicos de gran impacto económico-productivo para el país. Goldbaum es investigador superior del CONICET, jefe del Laboratorio de Inmunología y Microbiología Molecular en la Fundación Instituto Leloir y director científico de Inmunova.

En diálogo con el programa “El verano menos pensado” (domingos de 11 a 14 por Radio Mitre Mar del Plata), el referente de esta investigación describió la problemática generada por el SUH y detalló el desarrollo científico que llevan adelante. “El SUH es una enfermedad transversal a toda la sociedad. El origen es la contaminación con alimentos que generalmente pueden ser carnes, verduras mal lavadas. En nuestro país el impacto más fuerte es en niños de 1 a 5 años que consumen estos alimentos contaminados”, señaló Goldbaum. En esa línea, subrayó que “la enfermedad empieza con una diarrea, con muchos calambres abdominales, mucho dolor” y que “esa diarrea después se convierte en diarrea con sangre”. Asimismo, el especialista remarcó: “La bacteria que genera la diarrea, la Escherichia coli, produce la toxina Shiga y esa toxina empieza a entrar directamente en el organismo, se acumula en el cuerpo, y ataca sobre todo los tejidos de la circulación, los vasos sanguíneos. Esto es muy fuerte en los riñones y en el sistema nervioso central, y se produce la enfermedad que se llama síndrome urémico hemolítico (SUH)”.

“Alertamos a la población que frente a una diarrea con sangre vaya al hospital o al médico más cercano y se puede hacer un diagnóstico rápido, que es tratar de demostrar que la toxina está presente en la materia fecal. Esa diarrea en la mayoría de los casos se autolimita y no pasa a ser diferente a otras diarreas que producen estas bacterias”, afirmó. No obstante, entre un 10 y 12 % de los afectados desarrollan el SUH. “Esta enfermedad se desarrolla alrededor de una semana después de la diarrea y tiene un comienzo muy virulento. Lo que sucede es que hay muchos daños en los tejidos, sobre todo en el sistema nervioso central y en los riñones. Entonces, ahí la principal cosa que observan las familias es la imposibilidad de orinar, la palidez, porque al atacar los vasos se produce una rotura de los glóbulos rojos. Esos son los síntomas más comunes”, describió.

En relación al tratamiento que se encuentra en estudios clínicos, Goldbaum indicó: “A través de nuestras investigaciones científicas desarrollamos un producto que, de demostrar su eficacia, sería el primer producto en el mundo específico para esta enfermedad. Consiste en un antisuero. Lo que hace este antisuero es bloquear a la toxina, evitar que entre en las células y produzca el daño. El concepto es muy similar a los antisueros que se utilizan para defender a las personas que han sido picadas por alacranes o mordidas por víboras. Los antisueros se dan de forma rápida porque es una respuesta de anticuerpos que evita que la toxina produzca daños”.

En este sentido, el doctor en Bioquímica destacó: “Probamos que nuestro antisuero es eficaz en modelos animales. La segunda etapa que hicimos fue demostrar que la droga es segura en adultos voluntarios sanos –esto se hizo en el Hospital Italiano de Buenos Aires–. O sea, que no produce daños colaterales importantes y que alcanza la concentración adecuada como para neutralizar la toxina”.

Asimismo, se refirió a la actualidad del proyecto. “Estamos empezando la fase II/III, un ensayo para poder demostrar la eficacia y la seguridad en niños de 1 a 10 años infectados con la bacteria, con presencia de esta diarrea con sangre, y con un diagnóstico rápido. Es muy importante la rapidez en el diagnóstico para comenzar prontamente a suministrar el producto, durante esa ventana terapéutica, para poder demostrar la eficacia”, comentó Goldbaum. En este punto, trabajarán en entre siete y ocho centros de salud durante el próximo verano, dado que esta enfermedad “empieza generalmente con los primeros calores de octubre y tiene un pico muy fuerte hasta marzo”. En este marco, ya comenzaron los estudios en el Hospital Interzonal General Dr. José Penna de Bahía Blanca, el Hospital Italiano de Buenos Aires, el Hospital Dr. Lucio Molas de Santa Rosa (La Pampa) y el Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata. Los ensayos también incluirán el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde y el Hospital Garrahan, ambos de Buenos Aires, el Hospital Provincial de Neuquén Dr. Eduardo Castro Rendón y hospitales de Rosario. Además, el próximo año se llevarán adelante estudios en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. 

“Estamos hablando para poder desarrollar este ensayo también en Mar del Plata. En este momento en el Hospital Tetamanti se está probando un antidiarreico, para diferentes tipos de diarrea, y tenemos que esperar a que termine ese ensayo para iniciar con el nuestro. Calculamos, y estamos en esas conversaciones con los médicos, poder empezar el año que viene con el ensayo en Mar del Plata”, adelantó.

Por otra parte, el investigador del CONICET sostuvo que el desarrollo “ha sido bien visto a priori por la autoridad regulatoria argentina, la ANMAT, pero también por la autoridad regulatoria en Estados Unidos, la FDA, y la autoridad regulatoria en Europa, la EMA”. Al mismo tiempo, aseguró que el antisuero “es aplicable al 100 % de los niños que tienen diarrea con sangre y presencia de la toxina para evitar que ese 10 a 12 % desarrolle la enfermedad”. 

Respecto a la Fase II/III de estudios clínicos, Goldbaum expresó: “Pensamos que esto nos va a llevar entre dos y tres veranos. Si los resultados son contundentes, que es lo que esperamos, el producto ya sería liberado por la ANMAT para su uso clínico en forma amplia. Lo que se hace después es un control posterior. Hay una Fase IV para estudiar el efecto del medicamento en un número más importante de casos. En estos dos o tres veranos vamos a probar nuestro producto en alrededor de 400 niños. Y después, si uno usa el producto durante 10 años, por ahí el efecto del producto uno lo puede ver en 4.000 o 5.000 niños. Por eso después se hace una fase de contralor o de vigilancia. Lo que nosotros esperamos es que, si logramos demostrar la eficacia, en dos o tres años el producto esté disponible para el uso masivo en todos los hospitales del país”.

En cuanto al diagnóstico, señaló: “Se trata de aislar la bacteria, de mostrar la presencia de la toxina. Hay muchos métodos de diagnóstico. Algunos son más rápidos, otros más lentos. Lo que nosotros estamos proponiendo, y estamos repartiendo esos kits en los hospitales donde estamos haciendo los ensayos, es un ensayo rápido –muy similar a una tira reactiva, por ejemplo, como un evatest– para demostrar la presencia de la toxina en la materia fecal. Y en los casos que dé negativo, un ensayo de biología molecular de muy alta sensibilidad y muy simple. Se puede hacer un diagnóstico de la presencia de la toxina en la materia fecal en entre 12 a 24 horas. Entonces, en una carrera contra el tiempo, aplicar el producto antes de que exista la posibilidad de que se desarrolle la enfermedad”. En el marco de la Fase II/III, el investigador aclaró que “es muy importante en un ensayo de este tipo que haya un consentimiento informado” y que “los padres son informados del producto, que es experimental, y tienen que firmar un consentimiento, sino no entran en el estudio”.

En tanto, el flamante ganador del Premio Jorge Sabato recordó: “Este producto es fruto de más de 20 años de trabajo. No sólo mío, sino de un equipo muy grande de gente”. En este sentido, unas 25 personas trabajan en este estudio en Inmunova y cerca de 200 personas participan del proyecto entre investigadores, médicos y profesionales de la salud de los hospitales donde se realizan los ensayos clínicos.

Sobre el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH)

Según la Organización Mundial de la Salud, Argentina tiene la mayor incidencia mundial de SUH en menores de 5 años. Se estima que en el país se presentan entre 10 y 12 casos por cada 100.000 niños dentro de esa franja etaria. En la población pediátrica, al año se producen alrededor de 5.000 infecciones por STEC y un 10-12 % de los afectados desarrolla el síndrome. 

Actualmente no existe un tratamiento para esta enfermedad en el mundo. Las personas afectadas suelen requerir diálisis por períodos prolongados y, años después, pueden necesitar un trasplante de riñón. En Argentina es la causa del 20 % de los trasplantes de riñón pediátricos. En tanto, la tasa de mortalidad por SUH es de 3 a 5 %.

En este contexto, Fernando Golbaum resaltó las causas de la alta incidencia de la enfermedad en la Argentina: “Es un país ganadero donde la producción agropecuaria tiene una importancia fundamental, pero también se cree que es por el tipo de bacterias que circulan en nuestro país, que quizás son más virulentas que en otros lados. Hay registrados unos 5.000 a 6.000 casos de infecciones de este tipo y unos 350 a 500 casos al año de síndrome urémico hemolítico. Es una tasa muy alta para lo que sucede en el resto del mundo”.

Sin embargo, también hizo hincapié en que la enfermedad tiene brotes en otros países. “En Estados Unidos hay el mismo número de casos que en la Argentina, obviamente que con una población mucho mayor y dispersada en un territorio enorme. Es una enfermedad importante en Inglaterra y en Francia. En Japón también. En 2011, en Alemania hubo un brote muy grande que enfermó a 4.000 personas, de las cuales 60 murieron. Es una enfermedad importante en todo el mundo. Creemos que nuestro producto tiene muchas posibilidades de ser eficaz para prevenirlo y también sería una oportunidad no sólo para resolver el problema en nuestro país, sino también para exportar este producto a todo el mundo y resolverlo en forma global”, explicó.

Medidas para prevenir el SUH

-Lavarse las manos con agua y jabón antes y después de ir al baño o de cambiar pañales, antes de manipular alimentos y tras tocar alimentos crudos.

-Cocinar la carne completamente, en especial la carne picada.

-Consumir agua potable y leche pasteurizada.

-Lavar bien las frutas y las verduras con agua potable (o utilizar agua con dos gotas de lavandina por litro, dejar reposar 30 minutos y luego usar para el lavado).

-Evitar la contaminación cruzada (el contacto de la carne cruda con otros alimentos).

-Lavar y desinfectar los utensilios de cocina y superficies que tengan contacto con alimentos crudos.

-Lavar adecuadamente las esponjas y los trapos que se usan en la cocina.

-Utilizar natatorios habilitados y evitar bañarse en aguas contaminadas.

En este sentido, Goldbaum indicó: “Hay muchas medidas de prevención, como cocinar muy bien las carnes, sobre todo las carnes picadas. Esta bacteria está en la flora normal de las vacas y de otros animales. A las vacas no les hace nada. Cuando se produce carne, sobre todo la carne picada que mezcla diferentes cortes, la bacteria queda en la superficie y si la carne picada no se cocina bien, es una de las fuentes más comunes de contagio. Pero como la vaca y los otros animales interactúan con el ambiente, también las verduras tienen que ser lavadas. Y también el contacto no sólo a partir de las aguas que uno consume, sino también las aguas recreacionales, por ejemplo, las piletas de natación”. 

“También se observa mucho, sobre todo en nuestro país en donde es una enfermedad endémica, el contacto persona a persona. Por ejemplo, cuando hay un brote en un lugar, en la familia, en un jardín infantes, puede llegar a haber mucho contagio entre niños o entre niños y adultos”, añadió. 

De superar esta fase clínica, en unos años el antisuero podría convertirse en el primer tratamiento en el mundo para prevenir el desarrollo del síndrome urémico hemolítico. De esa manera, los profesionales de la salud contarían con un tratamiento para atender casos de infecciones por STEC y evitar la progresión de la enfermedad. Se trata de un producto biológico que podría beneficiar no sólo a pacientes de la Argentina, sino de todo el mundo.

 

Crédito fotos: Fundación Instituto Leloir.

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