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Cuando falla el lenguaje

La afasia es un déficit en el lenguaje. Adolfo García (director del Laboratorio de Psicología Experimental y Neurociencias, de INCYT y Fundación INECO) describió sus características y sus tratamientos.

Según el sitio web de INECO, “la afasia es un déficit en el lenguaje producto de la lesión en una o más regiones del cerebro que controlan esta habilidad”. En el marco de su columna “Mente y Comunicación” en el programa “El verano menos pensado” (domingos de 11 a 14 por Radio Mitre Mar del Plata), Adolfo García se refirió a esta patología.

Adolfo García es doctor en Letras (especialista en neurolingüística). Asimismo, realizó estudios posdoctorales sobre neurocognición y bilingüismo. Es director del Laboratorio de Psicología Experimental y Neurociencias, dependiente del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (INCYT) y Fundación INECO. Es investigador del CONICET. Se desempeña como profesor adjunto de Neurolingüística en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cuyo.

Afasia es un término tramposo”, advirtió Adolfo García. En ese sentido, el especialista continuó: “Si uno analiza etimológicamente la raíz de la palabra, afasia viene del griego. A significa ´no´ y fasia significa ´habla´. Entonces, estrictamente desde la etimología, afasia significa ´no habla´. Primer problema porque las afasias, dicho muy sencillamente, son dificultades del lenguaje producidas por una lesión cerebral. Siempre es un problema que es preponderantemente lingüístico, luego de alguna alteración cerebral adquirida. El tema es que esas alteraciones pueden ser del habla, de la producción oral, pero también pueden ser de la comprensión y no tanto de la producción oral, o pueden afectar de mido distintivo las capacidades de repetición o ciertos subprocesos relacionados con el significado de las palabras. Entonces, si uno toma muy literalmente afasia como ´no habla´ puede perderse buena parte de lo que implica este término».

«Estrictamente para que un cuadro sea afasia, estamos hablando de la modalidad oral. Cuando hablamos de problemas en la modalidad escrita, por ejemplo, personas que tienen problemas en la escritura, eso se denomina más específicamente agrafia, y cuando hay problemas en la lectura, eso se denomina alexia (en el caso de trastornos adquiridos por una lesión) o dislexia (en el caso de trastornos del desarrollo)», explicó García.

Asimismo, sobre las características de estas patologías, describió: «Así como pasa para la gripe, pues cada uno se engripa de un modo distinto, las afasias pueden ser muy distintas, y más que afasia, hay afasias. Entonces, hay afasias en las cuales, si se te compromete cierta región cerebral, tal vez tengas más problemas para la producción del lenguaje que para la comprensión. Si hay lesiones que afectan otra región cerebral, tal vez los problemas sean mayormente de comprensión que de producción. Y, asimismo, hay tipos de afasia que afectan más bien las habilidades gramaticales y no tu conocimiento del vocabulario o viceversa. Entonces, uno dice la afasia, un sustantivo singular, y lo piensa como si todos los pacientes afásicos tuvieran el mismo tipo de dificultad, y eso tampoco es así».

En tanto, García indicó que las afasias pueden originarse por accidentes cerebrovasculares, golpes en la cabeza, heridas punzantes o tumores, por lo que “dependen más bien de accidentes, y no de procesos paulatinos”. «En las afasia clásicas, a diferencia de las neurodegenerativas, hay un episodio que las detona. Puede ser un accidente cerebrovascular (ACV). Puede ser un ACV isquémico, que es el caso en el que las arterias cerebrales se bloquean y no irrigan bien al cerebro, o puede ser hemorrágico, que es cuando una arteria se rompe y eso acelera el deterioro de los tejidos que se ven afectados», agregó.

Sobre la sintomatología, remarcó: «Para que algo sea una afasia, sus síntomas predominantes tienen que ser lingüísticos. La mayor dificultad que experimenta el paciente, la más marcada, tiene que ser en el lenguaje. No tanto en la memoria, en su conducta física, en su procesamiento de las emociones. Es principalmente lingüístico».

Por último, en cuanto a los tratamientos, destacó: «Hay cada vez más tratamientos y cada vez más efectivos para tratar de recuperar al menos parcialmente algunas de las habilidades verbales que uno pierde ante la afasia”.

“Esos tratamientos son muy variados. Algunos tienen que ver con práctica intensiva del lenguaje. Si el paciente tiene sobre todo dificultades de comprensión o de discriminación de conceptos, se pueden hacer tratamientos que apuntan a esto. Por ejemplo, se presentan las palabras junto con imágenes o videos o gestos que aluden a los significados de las mismas para empezar a generar esas conexiones nuevamente entre la palabra y aquello a lo que alude que, a causa de la afasia, se terminó perdiendo. Pero también hay otros tipos de terapias cuando alguien tiene más bien problemas para producir el lenguaje, sobre todo para comenzar a articular o mover la boca de forma tal que le permita generar los sonidos del habla. Hay práctica guiada que tiene que ver con tomar consciencia de cómo uno posiciona los labios, la mandíbula, la lengua, para generar los sonidos del habla, que es algo que se adquiere de modo inconsciente desde cuando uno es bebe», añadió García.

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