Entrevistas

Florencia Cayrol: “Es una alegría y un honor haber recibido esta distinción”

La biotecnóloga marplatense, que recientemente fue reconocida en París en la categoría Rising Talent del Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”, cuenta su experiencia al recibir este reconocimiento, recuerda sus años en Mar del Plata y explica en qué consisten sus trabajos de investigación.

 

Por Agustín Casa /

La biotecnóloga marplatense Florencia Cayrol fue reconocida este año con la distinción Rising Talent del Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”. La científica argentina fue elegida por sus estudios acerca de cómo el mecanismo molecular desencadenado por las hormonas tiroideas afecta la eficacia de las terapias oncológicas, incluida su actividad antineoplásica y la inmunidad antitumoral asociada.

A finales de junio, viajó a París (Francia) con su familia –su marido y su bebé de 8 meses–, donde participó de la ceremonia de premiación y de distintas actividades formativas y protocolares de este premio.

“Es una alegría y un honor haber recibido esta distinción”, cuenta a Citecus Cayrol, ya de regreso al país. La marplatense fue distinguida en la categoría Rising Talent, que reconoce cada año a quince científicas de todo el mundo que transitan las primeras etapas de sus trayectorias en el ámbito científico.

“En mi categoría es un empujón muy grande. No solo mostrás tu trabajo, te da prestigio, te da reconocimiento, y te da la posibilidad de conocer mujeres científicas de todo el mundo”, destaca Cayrol, doctora de la UBA en Inmunología e investigadora del CONICET en el Laboratorio de Neuroinmunomodulación y Oncología Molecular del Instituto de Investigaciones Biomédicas (BIOMED), del CONICET y la UCA.

En esa línea, la marplatense remarca que “no se trata solo de la distinción en sí, que visibiliza tu carrera y tu trabajo, sino también de formar parte de esa red de científicas que te ayudan en el progreso de tu carrera, porque son mujeres que trabajan en distintas áreas”. Y señala que eso enriquece la labor científica porque genera conexiones con investigadoras que trabajan con otras técnicas o tienen otros puntos de vista.

Además, en el marco del premio, realizó cursos de formación a distancia en Argentina y presenciales en París, que aportan herramientas para el desenvolvimiento en distintos ámbitos vinculados a la ciencia. “Fue exhaustivo, pero es una oportunidad muy importante y estoy súper contenta de que haya pasado”, agrega.

Florencia Cayrol junto a la matemática argentina Alicia Dickenstein. Foto: L’Oréal Argentina.

Como se habían suspendido las ceremonias anteriores por la pandemia, este año el encuentro agrupó a las ganadoras de los últimos tres años –2020, 2021 y 2022–, tanto en la categoría trayectoria como en la categoría de jóvenes científicas. También formó parte de ese acto la matemática argentina Alicia Dickenstein, quien ganó la distinción en el rubro trayectoria en 2021.

En ese marco, Cayrol compartió actividades con las laureadas por su trayectoria. “Estuvimos en la Academia Francesa de Ciencias, un lugar histórico, y pudimos ver los trabajos de estas científicas. Fue espectacular”, exclama. En estos eventos, tuvo la oportunidad de dialogar con la bioquímica húngara Katalin Karikó, ganadora del premio trayectoria 2022, por su contribución al desarrollo de la tecnología para vacunas basadas en ARN mensajero, que dio paso a la creación de vacunas contra la COVID-19.

“Para mí fue una experiencia increíble conocer a todas esas mujeres, muy predispuestas a hablar, a contar su historia. Después también se hicieron reuniones con algunas de ellas en privado. Es como toda una red de soporte que se hace y te aconsejan en lo profesional, pero también en lo personal”, resalta.

Y añade: “Después estuvieron las dos ceremonias. La de Rising Talent tiene la particularidad que una muestra su trabajo. Se muestra un póster donde planteás tu proyecto y estaban todos los jurados, tanto de la categoría de laureadas como de Rising Talent. Eran cuarenta jurados. Y estuve muy contenta porque recibí muchas visitas, consultas y aportes desde distintos jurados que trabajan en diferentes áreas”.

Florencia Cayrol junto a la bioquímica húngara Katalin Karikó. Foto: L’Oréal Argentina.

Entre el deporte y la ciencia

Hija de un obstetra y una pediatra, Florencia siempre tuvo curiosidad por cuestiones científicas. “El ámbito de la medicina estaba en mi casa y, como a mí me interesaba, muchas dudas, preguntas y curiosidades las podía preguntar y tenía respuestas ahí”, recuerda.

Durante su niñez y su adolescencia se dedicó durante más de trece años a la gimnasia artística, aunque reconoce que siempre tuvo en claro que iba a estudiar una carrera universitaria relacionada a la ciencia.

Comenzó a practicar la actividad en el Club Atlético Quilmes de Mar del Plata a los 3 años. A los 7, empezó a entrenar de manera más competitiva. A los 9 fue convocada para el seleccionado infantil argentino y representó al país durante siete años. En algunas jornadas entrenaba hasta ocho horas diarias.

A los 10 años, fue voluntaria de los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995. Entre sus tareas, se encargaba de trasladar los papeles con las puntuaciones luego de las rutinas de los y las gimnastas.

Cuatro años más tarde, representó a la Argentina, con apenas 14 años, en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999, en Canadá. En aquella competencia, fue la competidora más joven del seleccionado nacional. También representó al país en otras competencias internacionales. Antes de cumplir 17 años, decidió dejar la gimnasia.

Cuando cursaba sus estudios secundarios en el Instituto Peralta Ramos de Mar del Plata, las clases de biología del profesor Rinaudo sembraron aún más su interés por la ciencia. “Era muy exigente, pero daba unas clases buenísimas. Teníamos laboratorio, y nos introdujo en el mundo de la genética y la biología molecular, que en ese momento era algo muy nuevo. Y ahí me di cuenta, me gustaba la medicina, pero estudiar toda la parte que tiene que ver con las células, y cómo funcionan, puede ayudar a generar tratamientos para distintas enfermedades”, narra.

Fue durante el último año del secundario, cuando ya no practicaba gimnasia, que decidió conocer las carreras que se dictaban en las universidades de La Plata, Quilmes y Buenos Aires, y decidió estudiar Biotecnología en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). “Me pareció que era una buena carrera, súper nueva, y que iba directo a lo que yo quería hacer, que era investigación en la parte de medicina”, comenta.

A los 18, dejó su casa en Mar del Plata y comenzó a estudiar en la UNQ. Tras recibirse, hizo su doctorado con la bioquímica Graciela Cremaschi como directora y con el oncólogo Leandro Cerchietti, que trabaja en la Universidad de Cornell en Nueva York, Estados Unidos.

Cayrol fue reconocida en la categoría Rising Talent del Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” 2022. Foto: L’Oréal Argentina.

El rol de las hormonas tiroideas en algunas terapias contra el cáncer

En sus trabajos de investigación, Cayrol une el área de oncología con el área de endocrinología –estudio de las hormonas y sus funciones–. En particular estudia las hormonas tiroideas, claves para el funcionamiento del cuerpo, en el contexto de un tipo de cáncer hematológico: los linfomas de células T. En este sentido, Cayrol observó que, a través de una molécula que está en la membrana de las células tumorales, las hormonas tiroideas ejercen acciones que contribuyen al comportamiento maligno de estas células de cáncer.

También investiga cómo las hormonas tiroideas afectan la efectividad de terapias oncológicas en distintos modelos de cáncer, y busca encontrar nuevas moléculas blanco en las células tumorales que sirvan para generar nuevos tratamientos oncológicos o ayudar a mejorar los tratamientos que se utilizan en la actualidad.

“Lo que buscamos ahora es inhibir los efectos adversos, porque las hormonas tienen un efecto dual. Por un lado, las necesitamos para que nuestro cuerpo funcione bien, pero en el contexto de un cáncer estarían teniendo efectos adversos, ya que inducen el crecimiento tumoral”, asegura. Y continúa: “Yo estudio cómo es que estos efectos suceden, por qué y cómo inhibir los mismos para mejorar los resultados de ciertas terapias oncológicas”.

Cayrol es la autora principal del artículo “Inhibition of integrin αVβ3 signaling improves the antineoplastic effect of bexarotene in cutaneous T-cell lymphoma”, publicado en julio de este año en la revista Molecular Cancer Therapeutics. La investigadora indica que en el trabajo demuestran “cómo inhibir estos efectos negativos que tienen las hormonas tiroideas en un contexto de cáncer y, de esa forma, proponemos cómo mejorar terapias que se usan para este tipo de patología”.

Respecto a las últimas investigaciones, la biotecnóloga afirma que descubrieron “algunos de los mecanismos moleculares por los cuales las hormonas ejercen estos efectos que no queremos que se den en el contexto de un tumor”.

En este punto, Cayrol detalla: “En el último estudio, trabajo con linfomas cutáneos, que se originan en la piel. Hay un tratamiento que se llama bexaroteno, que se usa en la clínica hace muchos años. Al mismo momento que se inicia este tratamiento, a los pacientes también se les da un reemplazo hormonal con hormonas tiroideas, ya que esta droga oncológica tiene como efecto adverso el hipotiroidismo. Es decir, te baja los niveles fisiológicos de hormonas. Otras drogas oncológicas también desregulan los niveles de las hormonas tiroideas y, por eso, es tan importante evaluar cómo las mismas podrían afectar la actividad anti tumor de estos tratamientos”.

“Nosotros descubrimos que el tratamiento por ahí puede funcionar, pero podría funcionar mejor si inhibimos los efectos negativos que tienen las hormonas sobre las células tumorales. Y justamente eso es lo que evaluamos en este último trabajo, fue la combinación del tratamiento que se utiliza (bexaroteno) junto con un inhibidor de la molécula por la cual actúan las hormonas tiroideas, que se llama integrina αVβ3. Lo evaluamos tanto en ensayos in vitro, con líneas celulares, como también en animales. Combinando ambas terapias tenemos muchos mejores resultados en lo que tiene que ver con la inhibición del crecimiento tumoral”, explica.

Cayrol es investigadora del CONICET en el Laboratorio de Neuroinmunomodulación y Oncología Molecular del Instituto de Investigaciones Biomédicas (BIOMED), del CONICET y la UCA. Foto: L’Oréal Argentina.

Cayrol y su equipo buscan aplicar este conocimiento en estudios retrospectivos. Para ello analizarían cómo se expresa esta molécula, a través de la que las hormonas ejercen sus acciones, en muestras de pacientes.

“Pronto nos reuniremos con médicos del Hospital Británico y otros hospitales para ver cómo podemos evaluar en los pacientes lo que nosotros encontramos in vitro y en animales”, adelanta.

En este sentido, la investigadora destaca que “estas drogas que usamos y están en el trabajo ya están aprobadas para su uso en humanos” y subraya que “el objetivo final sería poder trasladar estos descubrimientos directamente a la clínica, a los pacientes”.

“Hay muchas terapias que se usan hoy en día que generan disfunciones que modifican las concentraciones de las hormonas en el cuerpo. Entonces, por un lado, este trabajo dice a los médicos que tienen que evaluar el estado tiroideo de los pacientes, porque es un factor importante en la progresión de las células tumorales. Sin embargo, no podés sacarle las hormonas tiroideas al paciente porque el sistema inmune, que también trabaja contra las células tumorales, las necesita”, asegura Cayrol.

Y agrega: “Lo otro es evaluar si las hormonas tiroideas podrían estar afectando realmente de manera negativa el tratamiento o no. No es todo homogéneo. Hay pacientes a los que se le diagnostica una misma patología, pero, por distintas razones, a unos les funciona la terapia y a otros no. A veces es claro. Expresa esta proteína o no la expresa, y por eso funciona o no funciona. Pero hay veces que no es tan claro. Y los niveles de hormonas es un parámetro a tener en cuenta. Por eso creo que es tan importante, y no es tan difícil de implementarlo. Porque se extrae sangre y te fijás que está pasando, al menos con los niveles en sangre de estas hormonas”.

De Mar del Plata a Winnipeg y a París, la historia de vida de Florencia Cayrol está marcada por la dedicación y la constancia, tanto en el deporte como en la ciencia. Hoy, sus esfuerzos están depositados en sus trabajos científicos, que le permitieron recibir la mencionada distinción del Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”.

Fotos: gentileza de L’Oréal Argentina.

 


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